A continuación se presentará un programa de ejercicios para terapia de voz. Este programa debe considerarse como programa básico, el que puede ser ampliado por otros ejercicios según sean las necesidades. La combinación de los ejercicios debe representar cada uno de los ámbitos de la terapia de voz. Los ejercicios fueron probados en una consulta durante los últimos nueve años. Estos provienen de diferentes institutos, en donde fueron aprendidos en forma práctica por los terapeutas. Gran parte de los ejercicios fueron ofrecidos a la academia para terapia de voz y habla en München. El programa básico presentado a contiuación debe ser visto como base de dicusión para, a nivel de la UE, poder debatir sobre los contenidos de la terapia de voz. Esto debe incitar a terapeutas en regiones de habla hispana y en regiones de habla alemana a presentar y someter a debate sus métodos e innovaciones. Institutos y universidades deben tener la posibilidad de facilitar más rápidamente las nuevas investigaciones en el ámbito de la terapia de voz a la consulta. Por otro lado, terapeutas podrían transmitir directamente a la investigación sus necesidades.
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Praxis für Stimm- und Sprachtherapie |
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PROGRAMA BÁSICO para la terapia de voz:, grado 1
En los ejercicios se reconocen tres grados de dificultad:
ejercicios con dificultad grado 1 son posibles al principio de una terapia y no requieren conocimientos previos por parte del paciente.
ejercicios con dificultad grado 2 exijen una capacidad principiante de percepción del cuerpo y la psíquis. Estos de ninguna manera pueden estar al comienzo de una terapia.
ejercicios con dificultad grado 3 exijen una capaciadad real de percepción del cuerpo y la psíquis, una buena regulación de la tonicidad y una respiración profunda suficientemente desarrollada.
Siéntate sobre un taburete y pon una mano en el estomágo,la otra en el pecho, y pronuncia una frase cualquiera. Al hablar, observa cómo es tu respiración o tu movimiento respiratorio. ¿Percibes el movimiento de inspiración y espiración? ¿Dónde se produce el movimiento, en el estómago o en el pecho?
Haz las mismas observaciones, mientras expulsas lentamente el aire por la boca y pronuncias los sonidos:
fff,
sss
Pronuncia ahora el sonido que harías para mandar a alguien que se calle
sss
Échate de espaldas sobre el suelo en una alfombra. Las piernas están ligeramente entreabiertas, los brazos estirados a la altura del pecho, las palmas de las manos miran hacia arriba. Percibe la superficie sobre la que descansa tu cuerpo y siente el contacto sobre el suelo de todo tu cuerpo, de los talones, pantorrillas, muslos, nalgas, de la columna vertebral y de los huesos que la componen, el coxis, sacro, las costillas lumbares, costales, cervicales, de la nuca, la cabeza, los hombros, brazos, manos. Visualiza todo tu cuerpo.

Ahora coloca dos pelotas de tenis un poco por encima de la rabadilla (sacro), apóyate sobre ella, de modo que no quede un hueco entre las lumbares y el suelo. Percibe una pequeña o mediana presión sobre la rabadilla, pero no estés en tensión, sino intenta relajarte, para que no te hagas daño.

Imagínate que el aire que tomas en la inspiración se concentra en la parte inferior del abdomen y que sale por la pierna derecha y el talón, y se esparce por el suelo. Repite este ejercicio tres veces, y al espirar pronuncia el sonido: fff. Inspira profundamente desde la parte más inferior del abdomen.

Imagínate que el aire que tomas en la inspiración se concentra en la parte inferior del abdomen y sale por la pierna izquierda y el talón, y se esparce por el suelo. Repite el ejercicio tres veces.

Imagínate que el aire que tomas en la inspiración se concentra el la parte inferior del abdomen, y sube por la columna vertebral, y sale por el hombro derecho, brazo, mano, y se esparce por el suelo. Repite el ejercicio tres veces.

Imagínate que el aire se concentra en la parte inferior del abdomen, y sube por la columna vertebral, y sale por el hombro izquierdo, brazo, mano, y se esparce por el suelo. Repite el ejercicio tres veces.

Imagínate que el aire se concentra en la parte inferior del abdomen, sube por la columna vertebral y por la nuca, sale por la cabeza y se esparce por el suelo. Repite el ejercicio tres veces.

Finalmente el aire se concentra de nuevo en la parte inferior de tu abdomen y sale en todas las direcciones, por la pierna derecha e izquierda, por el brazo derecho e izquierdo, por la cabeza.
Ahora ya puedes retirar las dos pelotas de tenis. Percibe si la superficie de contacto de tu cuerpo contra el suelo ha cambiado, siente los talones, las pantorrillas derecha e izquierda, las rodillas, los muslos, las nalgas, la columna vetebral y los huesos que la componen, el coxis, sacro, las costillas lumbares,costales y cervicales, la nuca, la cabeza, los hombros, brazos, manos ...
Imagínate que has salido del agua y que ahora estás tumbado sobre una superficie lisa, sobre la que tu cuerpo húmedo deja su contorno dibujado, y tú puedes contemplar esa huella que deja tu cuerpo.
Percibe si la superficie de contacto de tu cuerpo contra el suelo ha cambiado, siente los talones, las pantorrillas derecha e izquierda, las rodillas, los muslos, las nalgas, la columna vetebral y los huesos que la componen, el coxis, sacro, las costillas lumbares, costales y cervicales, la nuca, la cabeza, los hombros, brazos, manos ...

Permanece echado en el suelo, con las piernas encogidas, los pies apoyados sobre el suelo y ligeramente separados, los brazos extendidos a la altura del pecho y con las palmas de las manos mirando hacia arriba. La barbilla mira en dirección hacia el pecho, de forma que la nuca se alarga. Visualiza interiormente las dimensiones de la superficie de contacto de tu cabeza contra el suelo.
Mueve ahora la cabeza lentamente de derecha a izquierda, de izquierda a derecha. La cabeza gira lenta y simétricamente todo lo posible hacia la izquierda, y de nuevo lenta y simétricamente todo lo posible hacia la derecha. Imagínate que tu cabeza gira como una pelota, una esfera, o cómo el péndulo de un reloj, de derecha a izquierda, sin pausa, sin interrupción, continua y regularmente, de forma que puedes sentir cada centímetro de tu cráneo.
Al llegar al centro para. Visualiza de nuevo la superficie de apoyo de tu cabeza. Percibe las sensaciones, cómo sientes tu cabeza ahora, si ha cambiado la superficie de apoyo, si sientes tu cabeza más pesada o más ligera.
Continúa echado en el suelo, con las piernas encogidas, los pies apoyados sobre el suelo, con una ligera separación. Los brazos están extendidos a la altura del pecho, la nuca está estirada.

Ahora mueve ambas piernas hacia la derecha a la vez
que expulsas el aire, pronunciando el sonido
f. Las piernas no están juntas, sino que
cuando una pierna ha llegado al centro, la otra empieza a moverse. La espalda permanece apoyada
en el suelo. Puedes empezar moviendo la rodilla derecha, y automáticamente la izquierda se
desplazará hacia el lado derecho sin que hagas esfuerzo alguno. De esta manera, la columna
vertebral se apoya mejor contra el suelo. Repite el ejercicio varias veces, prestando
atención a realizar el movimiento sólo durante la fase de expiración, mientras que durante
la inspiración no se produce ningún movimiento, es decir, las rodillas están siempre a la
derecha o a la izquierda del cuerpo.

Cuando controles el movimiento, mueve también la cabeza, pero en la dirección contraria. Las rodillas y la cabeza se mueven de un lado al otro pero en dirección contraria y al mismo tiempo que expulsas el aire. Mientras la cabeza se mueve, la barbilla mira hacia el pecho formando un ángulo recto con el cuello. Repite este ejercicio varias veces. Espira durante el movimiento, e inspira en la pausa.
Al llegar al centro para, estira las piernas, los pies miran hacia afuera. Percibe las sensaciones, si ha cambiado la superficie de apoyo sobre el suelo, si la columna vertebral está más o menos apoyada, el coxis, sacro, costillas lumbares, costales y cervicales, la nuca, la cabeza, los hombros, brazos, manos...
fff; coordinación del movimiento y la expiración, grado 2

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| (Imágenes 6 a,b,c) |
Estás echado en el suelo, con las piernas encogidas y los brazos a la altura del pecho. En este ejercicio elevarás la columna vertebral del suelo, vértebra a vértebra, de forma que sólo los omóplatos están apoyados en el suelo. El movimiento se realiza lentamente y durante la espiración. Intenta elevar cada vértebra, hasta quedar apoyado en los omóplatos, e inspira. Respira profundamente y desciende vértebra a vértebra, mientras expulsas el aire. Repite el ejercicio lentamente varias veces.
Ahora introducimos una pequeña variante en el ejercicio. Mientras elevas la columna hacia arriba, al exhalar el aire, pronuncias "maeiou", subiendo con la voz. Al llegar arriba respiras profundamente y desciendes, vértebra a vértebra, emitiendo la "m" con las cinco vocales: „maeiou", y descendiendo al mismo tiempo con la voz y con la columna. Durante la inspiración no hagas ningún movimiento, sino que permanece en la posición correspondiente, abajo o arriba.
Al final del ejercicio, percibe las sensaciones, la superficie de apoyo de tu columna vertebral, el ritmo respiratorio natural.

Gira el cuerpo lentamente hacia un lado, hasta quedar echado boca abajo. Recoge los brazos debajo de la cabeza, que mira hacia un lado, y se apoya cómodamente sobre un brazo. No juntes las piernas, déjalas ligeramente entreabiertas, los talones miran hacia afuera. Inspira por la nariz, expulsa el aire por la boca produciendo el sonido "ssss". Al estar apoyado sobre el abdomen, percibes claramente el movimiento de tu respiración, cómo el aire se concentra en la parte inferior del abdomen y como sale lentamente al pronunciar "ssss".
Cambia ahora el sonido "ssss" por números. Al expulsar el aire, pronuncia un número, aprovechando todo el aire hasta el máximo. Por ejemplo: uunooo, doooss, treeess, ... Cuenta hasta diez, y al pronunciar cada número aprovecha al máximo todo el aire. Después toma aire de nuevo lentamente desde el abdomen.

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| (Imágenes 8 a,b,c) |
Ponte de gatas, apoyándote sobre manos y rodillas. Las piernas están ligeramente separadas. La cabeza mira hacia abajo, la nuca está relajada. Arquea la espalda hacia arriba, al mismo tiempo que la cabeza se inclina en dirección al ombligo. Mientras realizas este movimiento, espira lentamente pronunciando
sss.
Al arquear la espalda, la musculatura abdominal se contrae hacia adentro. Con la inspiración tiene lugar el movimiento contrario, es decir, formas el arco hacia adentro, la cabeza se alza como si quisiera tocar el coxis. Repite el ejercicio varias veces, mientras inspiras y espiras lentamente. Mueve la columna vertebral lentamente, como si cada vértebra pudiera moverse individualmente.
Cuando controles los movimientos,introduce una vocal al espirar, y al arquear la espalda hacia arriba
su,
suo,
suoa,
suoae,
suoaei

Ahora siéntate sobre las piernas, lo ideal es
que las nalgas toquen los talones.La cabeza se inclina hacia adelante, de forma que la
zona del nacimiento del cabello quede apoyada en el suelo, y la nuca quede estirada.
Los brazos deben estar a ambos lados del cuerpo y hacia atrás. Como consecuencia de esta
posición, percibes claramente como el aire se instala en la "faja abdominal". Respira
por la nariz y expulsa el aire por la boca con el sonido
sss.
Tras repetir el ejercicio varias veces, sustituye el sonido
s,
por el sonido
u. Imagínate cómo el sonido
u
se forma en la zona más inferior del abdomen, y cómo asciende lentamente por el canal
vocal y en la boca, a través de un redondeamiento de los labios se produce el sonido
u.
Percibe en la cabeza la resonancia del sonido a través de su vibración. Repitelo varias veces.

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| (Imágenes 9 a,b,c) |
Ahora estira los brazos hacia adelante, y con las manos intenta llegar lo más lejos posible, como un gato que se estira. Estira también los músculos serratos todo lo que puedas, pero sigue sentado sobre los talones. Una vez que has realizado este estiramiento, vuelve a la posición de partida y descansa. A continuación, repite el ejercicio, alternando estiramiento y descanso.

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| (Imágenes 10 a,b,c) |
El fundamento de saber ponerse de pie de forma natural, consiste en, desde la posición de echado,no levantarse primero con la cabeza. Lo ideal sería que si estás echado de espaldas, te gires hacia un lado, y luego boca abajo, y luego te levantes sin tener que tensar la nuca innecesariamente, como ocurre al levantar la cabeza.
Partiendo de la posición de echado, ponte de nuevo "de gatas" y deja la cabeza colgar hacia adelante. Esto es importante para no tensar los músculos del cuello, después de la relajación. Desde esta posición, apoya primero los pies, de forma que las nalgas son el punto más elevado y tus pies quedan ligeramente separados. La columna comienza a elevarse lentamente, empezando por el cóxis, vértebra a vértebra, sacro, vértebras lumbares, costales, cervicales, y finalmente la cabeza. Durante la elevación de la columna, los pies están ligeramente separados, las rodillas no presentan tensión alguna. Los brazos cuelgan relajados. La columna está totalmente erguida, pero no la cabeza, que se inclina un poco hacia adelante para que los músculos del cuello no estén en tensión.
Estás de pie, con la nuca estirada, la cadera recta, las rodillas sin flexionar y los brazos relajados. Percibe el contacto de la planta de los pies con el suelo. Percibe como es de grande esa superficie de contacto.

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| (Imágenes 11 a,b) |
Pon ahora uno de tus pies sobre la pelota de tenis, y masajea el centro de la planta del pie girando con el pie sobre la pelota. Combina el movimiento con la espiración. Con la inspiración no muevas el pie y permanece en contacto con la pelota.
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| (Imágenes 11 c,d) |
Gira ahora sobre la pelota de tenis desde el centro de la planta del pie hasta los dedos y viceversa. Repítelo varias veces y presta atención a realizar el movimiento sólo durante la espiración.
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| (Imágenes 11 e,f) |
Continúa girando el pie sobre la pelota, pero ahora desde el centro hasta el talón y viceversa. Repite varias veces.
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| (Imágenes 11 g,h) |
Por último gira con el pie de lado. En esta posición dibuja círculos como has hecho con las otras zonas del pie.
Ponte de nuevo con los dos pies rectos y compara el contacto con el suelo de las dos plantas de los pies. ¿Tienen las dos el mismo contacto con el suelo o es diferente?
Repite el mismo ejercicio con el otro pie, realizando el masaje en tres fases, primero en el centro, luego en dirección hacia los dedos, hacia el talón y de lado. Finalmente compara ambas plantas.
Estás de pie. Los pies se encuentran bien apoyados sobre el suelo, las rodillas están bien relajadas. Imagínate que estás en un ascensor y que de repente se para. ¿Qué experimentan las rodillas cuando se para el ascensor? Tus rodillas permanecen relajadas por si acaso el ascensor vuelve a estancarse.
Percibe el contacto de las plantas de los pies sobre el suelo, comprueba si hay diferencias entre la derecha y la izquierda. Presta atención en este ejercicio, en que los talones permanezcan apoyados contra el suelo y que las rodillas estén relajadas y dispuestas a reaccionar en cualquier momento.

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| (Imágenes 12 a,b,c) |
Levanta los brazos, estínalos y que queden un poco por detrás
de la cabeza. A continuación, con la fase de espiración, deja caer el cuerpo y los brazos
hacia adelante impulsados por su propio peso. Toma impulso y sube con los brazos de
nuevo. Las plantas de los pies no se despegan del suelo, la cabeza se mueve durante
todo el ejercicio como si fuera una prolongación de la columna vertebral, los músculos
de la nuca deben estar relajados. Al realizar el impulso hacia abajo expulsa el aire
produciendo el sonido
ffft. Al pronunciar la /t/ los brazos están arriba,
casi detrás de la cabeza, y al estirar el cuerpo se produce casi automáticamente
la inspiración. Repetir el ejercicio varias veces.
13.1 La columna vertebral recta, grado 1:

Siéntate bien derecho en un taburete. Presta atención a la nuca. Debe estar como alargada, las cervicales relajadas. Imagínate que estuvieras colgando como una marioneta. Prolonga la columna vertebral a través de la cabeza, y en ese punto arrancan los hilos de los que estás colgando. Los muslos forman un ángulo recto con el cuerpo y también con la pantorrilla. Los pies están bien apoyados en el suelo y ligeramente separados.
Percibe los dos huesos (isquión) sobre los que te sientas. Lentamente, gira sobre estos dos huesos y percibe como el peso del cuerpo que descansa sobre los huesos, se desplaza de derecha a izquierda y al contrario. Dibuja círculos cada vez más grandes en una dirección y después cada vez más pequeños. Détente en el momento en que sientas que el peso recae igualmente sobre ambos lados del taburete.
Repite el ejercicio, efectuando la rotación al revés, es decir, de pequeños a grandes círculos.
Al final, percibe de nuevo los huesos sobre los que te sientas, derecho e izquierdo, y el contacto con el asiento.
13.2 La nuca relajada, grado 2:

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| (Imágenes 13 c,d) |
Intenta poner recta la columna
vertebral e imagínate que llevas una cesta encima de la cabeza. Desde esta posición,
mueves la cabeza hacia un lado, como si quisieras tocar con la oreja el hombro, después
hacia adelante, hasta que la mandíbula toque el pecho. Durante todo este movimiento,
expulsas el aire por la boca a la vez que produces el sonido
fff. Finalmente, levantas
la cabeza lentamente, hasta la posición inicial, mientras tomas el aire por la nariz.
Realiza el ejercicio tres veces en una dirección, y después en la otra, inspirando y espirando según hemos explicado.
14.1 Respiración abdominal, grado 2:

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| (Imágenes 14 b,c) |
Estás sentado en el taburete,
de forma erguida,y sientes los huesos de la cadera en contacto con el asiento. Pon una
mano en el vientre, por debajo del ombligo, y la otra en la espalda, en la zona de los
riñones. Toma el aire por la nariz, lentamente. El vientre se hincha. Expulsa el aire
lentamente produciendo el sonido
fff. El vientre se encoge hacia dentro. Repite el
ejercicio, procurando realizar una pequeña pausa antes de inspirar.
14.2 Percepción de la respiración abdominal en la zona lumbar, grado 3:

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| (Imágenes 14 e,f) |
Permanece en la misma postura, pero ahora con las manos puestas sobre los riñones, de
modo que el pulgar mire hacia adelante y los otros dedos queden mirándose mutuamente.
Inspira lentamente por la nariz y observa como la zona de los riñones se ensancha al
inspirar. Espira lentamente produciendo el sonido
sss. En este ejercicio, ni el pecho
ni los hombros se mueven, sino la zona lumbar. Repite el ejercicio varias veces, procurando
realizar las pausas respiratorias oportunas y las espiraciones prolongadas, para evitar
que se produzca vértigo.
14.3 Respiración nasal alterna, grado 2 :
Continúa sentado en posición recta, toma aire por una de las fosas nasales, y expúlsalo por la otra. Repite lo mismo tres veces más y alternando la función de las fosas nasales, es decir, inspirando a través de la fosa por la que antes has espirando y viceversa.
14.4 Respirar "olfateando", grado 3:

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| (Imágenes 14 h,i,k) |
Respira por la nariz poco a poco hasta llenar los pulmones. Imagínate que estás oliendo una flor. Espira lentamente. Pon una mano sobre el vientre y observa cómo se encoge poco a poco a medida que llenas de aire tus pulmones.
14.5 "Limpiar los pulmones", grado 3:

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| (Imágenes 14 m,n,o) |
Expulsa el aire
por la nariz poco a poco, hasta que vacíes por completo los pulmones. Entre cada espiración
no tomes aire, sólo después de haber expirando tres veces, realizas la inspiración. Pon
una mano sobre el vientre y observa cómo se elva con cada espiración. Expulsa el aire
por la boca produciendo el sonido
fff.
Repite el ejercicio tres veces.
(
f pausa,
f pausa,
f pausa)